Las condiciones de género masculino y femenino
A pesar de las evidencias recogidas al vivir, que muestran el sinfín de formas en que mujeres y hombres somos adiestrados, educados y disciplinados de manera permanente para ser como se debe, a pesar de las dificultades de cada quién para lograrlo, y de las muestras de represión para quienes no se adecuan a los estereotipos de género, hay personas que no se convencen todavía de que no hemos nacido así, sino que a través de procesos complejos de aculturación y endoculturación aprendemos, desarrollamos, ejercitamos y mejoramos o empeoramos las enseñanzas de género que hemos recibido de múltiples mentores.
La evidencia muestra que somos mujeres y hombres de maneras semejantes a como han sido otras mujeres y hombres, en otras latitudes y en otros tiempos. Sin embargo, también muestra que somos diferentes a las maneras en que otras y otros lo han sido. Y esto es así, debido a los modos de vida sociales, al tipo de sociedades en que vivimos –sus relaciones sociales, económicas y políticas- que generan y reproducen sustratos de las condiciones de género masculina y femenina. Las culturas que no envuelven y hacen comprensible la vida y manejable aún lo incomprensible, producen mitos que nos impiden mirar lo obvio o descalificar lo evidente. Y son las sociedades y las culturas, la historia y no lo genes, ni la herencia, responsables de cómo somos mujeres u hombres y d lo que ocurre entre ambos géneros.
A medida que ha pasado el tiempo se ha evidenciado que aquellas conductas machistas que consideraban la superioridad del hombre sobre la mujer han cambiado, ya que los adolescentes sienten que hoy en día hay una creciente tendencia hacia la consideración de iguales capacidades y condiciones para ambos géneros, en donde las mujeres pueden realizar actividades tanto en el ámbito familiar como ejercer cargos laborales en diferentes áreas y jerarquías, sin ninguna discriminación por su sexo. De igual manera, los hombres pueden dedicarse a su hogar y expresar sus emociones sin sentir que están faltando a su hombría. Sin embargo, persisten todavía algunas formas de machismo que promueven conductas de discriminación sexual. En cuanto a la actitud asumida por los y las adolescentes frente al desempeño de los hombres y mujeres de su región, características de ambos sexos son tomadas como modelos y ejemplos a seguir. Entre ellos se rescatan aspectos tales como la dedicación al trabajo y la responsabilidad en las diversas esferas sociales y familiares.
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